Noticias Ed. Primaria

Autoridades incuestionables

Estamos muy familiarizados con el término MENA (Menor Extranjero No
Acompañado). Muchos de ellos viven en nuestros centros de acogida, o participan en nuestros centros de día, recursos de inserción laboral, orientación  o emancipación.  Su llegada, imprevisible de cuantificar y desigual en los distintos territorios, genera algunas dificultades de planificación del sistema de protección en bastantes comunidades autónomas, organizados en torno a un presupuesto determinado y un número de plazas.

Son diversos como diverso es su lugar de procedencia, cultura, religión o el motivo por el que, un día, decidieron salieron de su país.  Algunos vinieron en plan aventura, a lo que la suerte les depare.  Otros – la mayoría – , sin embargo, llegan con el deseo de encontrar trabajo – eso sí al día siguiente de llegar – para ayudar a sus familias. Y sienten la presión de las propias familias de origen que, tal vez, recogieron sus pequeños ahorros o tuvieron que pedir un préstamo a familiares o, a alguien que vive de este negocio – que tendrán que devolver – para enviar a sus hijos a triunfar en el gran sueño europeo. Quizás vieron a otros que salieron y regresaron a sus países con coches de cierto nivel o con poder adquisitivo suficiente como para comprar viviendas que, en la distancia, podríamos calificar de lujo.

No quiero hablar en general. Quiero hablar de Abraham – nombre ficticio y con las connotaciones religiosas de aquel llamado por Dios a salir de su tierra con la promesa de heredar una tierra nueva-. Llegó con 15 años a nuestro centro. Al inicio apenas hablaba y  mucho menos español. Parecía reservado, vergonzoso. Ciertamente respetuoso con los compañeros y con todos los educadores del centro. Habían dispersado a varios amigos, procedentes del mismo país, en diversos centros de protección. Él ha sido, hasta el momento, el único de su país en nuestro centro. Suerte que al lado hay una vivienda de emancipación en la que viven algunos chicos que hablaban su misma lengua con los que poder conversar de vez en cuando y salir de los bloqueos.  Aprendió el español con rapidez. Pronto empezó a dibujarse una sonrisa en la cara, a hacer bromas con los compañeros. Destaca por su servicialidad, su colaboración con los pequeños. Se le matriculó en un centro educativo por la obligatoriedad de la escolarización y al cumplir 16 se le derivó a un recurso de formación prelaboral para prepararse para el mundo del trabajo en la rama de hostelería, confiando que esta alternativa le podría abrir más puertas en el complejo mundo laboral.

Sin embargo desde el momento que llegó repetía constantemente aquello de “yo tengo que trabajar para ayudar a mi familia”.  Tenía también la presión de que algún familiar lejano, afincado en una localidad próxima al lugar donde está el centro de acogida y con informes favorables de los servicios sociales para un acogimiento familiar, solicitaba que el menor fuera a vivir con ellos. Que ellos se encargarían de hacer todos los trámites para que obtuviera un  permiso excepcional como menor extranjero al cumplir los 16 años.  Tal era la presión que sentía por parte de su familia que incluso tenía que mentir ante el responsable de la sección de menores diciendo que en el centro se encontraba muy mal, que quería salir de allí cuanto antes. Lo mismo hacía con la posible familia acogedora.  Sin embargo en el centro le veíamos feliz, radiante, disfrutando de cada momento, de cada actividad. Algo nos contrastaba entre el discurso “me quiero ir” y su manera de estar cada día entre nosotros.

La urgencia de plazas hizo que este chico tuviera que salir del centro. No había motivo para retenerlo cuando había una familia dispuesta a acogerle, con un informe favorable de servicios sociales y un poder adquisitivo incuestionable. Por más que en el centro tratamos de convencer a Abraham de que él es importante, que su palabra cuenta, que el futuro es suyo, que es muy joven para dejar de formarse y encerrarse en un trabajo del que, posiblemente, no salga jamás; que uno pierde su libertad cuando vive en la casa de su propio jefe, se marchó hace unos días. Roto por el dolor de no poder cuestionar la autoridad de su familia que, supuestamente,  le presiona para que trabaje y puedan devolver el dinero gracias al cual hoy se encuentra en España.  Abraham no es el único. No pocos se ven obligados a tomar decisiones, en contra de su voluntad, porque no pueden decidir nada que cuestione lo que sus familias proponen. ¡Abraham que tengas mucha suerte en la vida! Esta seguirá siendo tu casa.

Segundo García (pastoraljuvenil.es)

La educación, la mejor herramienta para acabar con el Trabajo Infantil

Por: Cordinadora ONGD de Salesianos

12 de junio. Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Comunicado conjunto de las ongd de Salesianos: Jóvenes y Desarrollo, Solidaridad Don Bosco y VOLS.

152 millones de niñas y niños son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, 73 millones,están en situación de trabajo infantil peligroso. África cuenta con casi la mitad de la mano de obra infantil.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el término “trabajo infantil” se define como todo trabajo que priva a los niños y niñas de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.

Así pues, se alude al trabajo que es peligroso y perjudicial para el bienestar físico, mental o moral del menor; interfiere con su escolarización puesto que les priva de la posibilidad de asistir a clases; les obliga a abandonar la escuela de forma prematura; o les exige combinar el estudio con un trabajo pesado y que les implica mucho tiempo.

En las formas más extremas de trabajo infantil, los niños son sometidos a situaciones de esclavitud, separados de su familia, expuestos a graves peligros y enfermedades y/o abandonados a su suerte en la calle de grandes ciudades (con frecuencia a una edad muy temprana).

En este sentido, desde las ONGD de Salesianos, Jóvenes y DesarrolloSolidaridad Don Bosco y VOLS – Voluntariat Solidari creemos que la educación es uno de los pilares fundamentales para contribuir a la erradicación de esta lacra que condena a generaciones de familias a perpetuarse en el círculo de la pobreza y la explotación. Adjuntamos al presente comunicado el material propuesto.

Llevamos más de 25 años colaborando en proyectos de cooperación al desarrollo en los países empobrecidos, ofreciendo alternativas educativas a las niñas, niños y jóvenes que sufren trabajo infantil, en mayor o menor grado, especialmente en África, pero también en diversos países de América Latina y Asia.

Son centenares de proyectos en los que apoyamos en este ámbito, buscando la reinserción de chicos y chicas de la calle o del mercado, con niñas y niños abusados, explotados y traficados, etc, y otros no tan extremos pero que también requieren un acompañamiento constante.

Trabajamos también con las familias para intentar erradicar este problema desde el origen; y con las administraciones públicas para hacer efectivos los derechos de la infancia.

Trabajo con menores explotados en Ashaiman, Ghana

El Centro de Reinserción de Menores traficados de Ashaiman de los Salesianos en Ghana es un ejemplo de lucha para erradicar el trabajo infantil que condena a muchos menores a un futuro sin esperanza. Con una atención integral educativa se va consiguiendo que se formen y se reincorporen de nuevo en su entorno familiar.

Un educador del Centro nos relata el testimonio de uno de estos chicos que actualmente participa en el programa de reinserción: “cuando tenía 5 años fue entregado a un maestro de esclavos por su madre y desde entonces fue obligado a pescar hasta que fue rescatado del Lago Volta y llevado por las autoridades al Centro de los Salesianos. Se desconoce su edad real ya que fue traficado a una edad muy temprana. Nunca ha ido a la escuela y, por lo tanto, no puede leer ni escribir. Su sueño es convertirse en abogado. Es muy activo, trabajador y creativo”.

Algunos datos clave *

• En todo el mundo, 218 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años están ocupados en la producción económica.

• Entre ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, 73 millones, están en situación de trabajo infantil peligroso.

• En términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil (72 millones) se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 1,1 millones en los Estados Árabes; y 5,5 millones en Europa y Asia Central.

• En términos de prevalencia, 1 de cada 5 niños de África (19,6%) están en situación de trabajo infantil, mientras que en otras regiones la prevalencia oscila entre el 3% y 7%: 2,9% en los Estados Árabes (1 de cada 35 niños); 4,1% en Europa y Asia Central (1 de cada 25); 5,3% en las Américas (1 de cada 19); y 7,4% en la región de Asia y el Pacífico (1 de cada 14).

• Casi la mitad de los 152 millones víctimas del trabajo infantil tienen entre 5 y 11 años; 42 millones (28%) tienen entre 12 y 14 años; y 37 millones (24%), entre 15 y 17 años.

• La prevalencia del trabajo infantil peligroso es mayor en los niños y niñas de entre 15 y 17 años. Con todo, una cuarta parte de quienes sufren el trabajo infantil peligroso (19 millones) son menores de 12 años.

• De los 152 millones en situación de trabajo infantil, 88 millones son varones y 64 millones son niñas. Los niños varones representan el 58% del total de ambos sexos en situación de trabajo infantil, y el 62% del total de ambos sexos que realizan trabajo peligroso. Se observa que los niños corren más riesgos que las niñas de verse involucrados en el trabajo infantil, pero esta apreciación puede deberse a que el trabajo de las niñas no siempre se declara, especialmente en el caso del trabajo infantil doméstico.

• El trabajo infantil se concentra en primer lugar en la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y comprende tanto la agricultura de subsistencia como la comercial; el 17% de los niños y niñas en situación de trabajo infantil trabaja en el sector de servicios; y el 12% en el sector industrial, en particular la minería.

Fuente: Estimación mundial sobre el trabajo infantil: Resultados y tendencias, 2012-2016 , Ginebra, septiembre de 2017.

Aportamos 1842,50€ en la Carrera contra el hambre

Nuestro colegio colabora con Acción contra el Hambre en su labor de ayuda a personas pobres y necesitadas.

Esta colaboración se concreta en la participación de la Carrera contra el Hambre. Para prepararla, el 9 de Mayo vino Amaia, responsable de Acción contra el Hambre, a dar charlas a los alumnos de Primaria y ESO para sensibilizarles de la importancia de ser solidarios.

El 18 de Mayo se realizó la Carrera contra el Hambre. Comenzando por los alumnos de la ESO, continuando con los alumnos de Infantil y acabando con los alumnos de Primaria, mediante el esfuerzo de dar varias vueltas al patio interior del colegio, han hecho visible que la ayuda a otras personas es fundamental.

El último paso ha sido entregar la aportación económica a los tutores. El dinero recaudado ha sido 1842,50€. Esta cantidad será enviada a Acción contra el Hambre y será destinada a proyectos solidarios para ayudar a las personas de Iraq.

¡Muchas gracias a los profesores, alumnos y familias por vuestra colaboración y generosidad!

Edebé propone lecturas de verano para todas las edades

Por: Comunicación. Edebé
Selección de libros según cursos académicos y edades

Para las vacaciones de verano, la editorial salesiana Edebé recomienda distintos títulos con una selección de libros según cursos académicos y edades. En el siguiente listado podemos encontrar desde el cuento ‘La casa de Celia’ o un clásico, ‘Quién es el Lazarillo de Tormes’, para los más pequeños de Educación Infantil; hasta una novela que invita a reflexionar sobre la dimensión cibernética de nuestras comunicaciones, ‘Desconocidos’, o la historia basada en hechos reales de la II Guerra Mundial, ‘La joven de la medianoche’, para los alumnos de Secundaria en adelante.

Dirigidos a los alumnos de Educación Primaria, edebé propone títulos como ‘El asombroso caso de las sombras equivocadas’, homenaje al creador de Sherlock Holmes , ‘Víctor y los duendes’, que incluye tiras de cómic, o ‘Sita Taylor’, las aventuras multiculturales para nuevos modelos de familias con orígenes y razas muy distintas.

A continuación puedes ver el listado completo:

Con mis once años…

“Con mis once años, yo lo veo así. Vengo cada tarde al centro, y lo pasamos bien. Los educadores (les llamamos “profes”, aunque sabemos que no les gusta) se portan bien. A veces se tienen que poner serios. Porque algunos (hay que reconocerlo) se pasan (nos pasamos). Se oyen muchos “no quiero”, “no me da la gana”, “no me toques”; y se ven bastantes faltas de respeto. No nos callamos, no hacemos caso, algunos en seguida se enfadan y se pelean entre ellos, nos quejamos mucho, gritamos, no nos escuchamos… Sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo hacemos. Vale, no es justo, está mal, pero somos así, no sé por qué.

Un día un niño se enfadó, porque, según él, el educador la faltó al respeto. Y era mentira, la culpa era suya, que no escuchaba ni hacía caso. Pero se pone como una fiera, no se controla, y quiere tener razón. Esa vez no la tenía. Y después se lo explicaron al padre. Y estuvieron muuuucho rato hablando. Pero nada, que al niño lo habían tratado mal, que le habían faltado al respeto, y que eso no podía ser. Lo que tuvieron que aguantar los educadores y las cosas que tuvieron que oír, hasta conseguir que les escuchara un poco.

Mis padres nunca se vienen a quejar. Es que nunca vienen, porque no están. A mis hermanos y a mí nos vienen a recoger o mis primas, o algún tío, depende del día. Mis padres no están. Están fuera. Bueno, en este barrio hay padres y familiares nuestros que pasan alguna temporada fuera, en la cárcel. A lo mejor eso también hace que algunos de nosotros estemos más nerviosos algunos días, y también por otras cosas que pasan en las familias. Supongo que venimos al centro, en parte por eso. Y aquí estamos bien, aunque la liamos a veces. Estamos mejor que en casa. O que en la calle.

Yo pienso en los educadores. Me fijo en ellos, los pongo a prueba y les hago preguntas comprometedoras -lo sé-, me río, y disfruto cuando veo que no saben de qué nos reímos. Pero estoy a gusto con ellos, la verdad. Todos nos saludan, nos preguntan, juegan con nosotros, nos escuchan, nos dicen cosas interesantes, están por nosotros, nos ayudan, nos hacen bromas simpáticas, se meten con nosotros, se despiden de nosotros cuando nos vamos…

Y me pregunto por qué lo hacen. Porque tienen mucha paciencia y mucho aguante cuando no nos comportamos como debemos (yo, la verdad, no tendría tanta paciencia).

Yo creo que hacen lo que tienen que hacer, y que no puedan dejar que hagamos lo que queramos, si no sería todo un follón y nadie aguantaría.

Yo creo que nos quieren; si no fuera por eso, me parece que no estarían aquí.

Con mis once años, yo lo veo así.”

Pepe Alamán, sdb (pastoraljuvenil.es)

África: Voluntario-Misionero ¿para qué?

Estos días, con motivo del día de África me han hecho una entrevista, para colgarla en una página web, y la quiero compartir contigo…

Una pequeña introducción de quien eres, cuanto tiempo estuviste realizando tu labor como misionero y donde la realizaste, y a que te dedicas en estos momentos para que la gente se sitúe.

Soy José María Martínez, salesiano desde el año 1973 y sacerdote desde el año 1982, originario de Pasaia, en la provincia de Gipuzkoa, antiguo alumno salesiano de la Ciudad Laboral Don Bosco. Comencé mi andadura “misionera” en octubre de 1985. Mi destino fue Cotonou, la capital económica de la República popular –en aquella época- de Benín. Se nos confió una parroquia en el extrarradio de la ciudad, a orillas de una laguna interior. De hecho la ciudad está construida sobre un arenal que separa la laguna del mar, Golfo de Guinea.

África

Corrupción y coherencia

Quizá la mejor de las noticias sea que no nos hemos acostumbrado a los escándalos. Ya que, aunque sea algo que tristemente se vaya generalizando, la actitud de ciertos líderes sigue indignándonos. Cuando no es por corrupción, es por incoherencia. Pero parece que no haya ningún rincón de nuestra política que pueda salvarse de esta epidemia. En lo grande, y en lo pequeño. Si hablamos del 3% todos pensamos en un sistema de mordidas generalizadas, si nos volvemos hacia el PP estos días tenemos para aburrir, en el PSOE tenemos el caso de los ERES, en Ciudadanos las irregularidades en el plan de empleo público de la Junta de Andalucía; luego está lo de decir una cosa y hacer la contraria, predicar sin dar trigo, pedir regeneración y tapar escándalos, o denunciar en los rivales lo que aceptas en los amigos. En las últimas semanas trajo cola el chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar, por aquello de la casta y la gente. Son solo ejemplos de diverso calado.

Sin embargo, aunque toda esta lista ya es de por sí indignante, hay algo que me exaspera y preocupa todavía más: la defensa a ultranza de los errores manifiestos de los políticos por parte de sus votantes y de los militantes de sus partidos. Porque, aunque parezca mentira, de la mano de la corrupción o las incoherencias de los integrantes de nuestra política, surgen las reacciones de aquellos que, en lugar de asumir los errores de los políticos, intentan taparlos, suavizarlos e incluso exculparlos. Ante esta realidad, uno se pregunta dónde queda la honestidad y la coherencia de las personas, y también si hemos perdido el sentido crítico o rebajado el nivel de exigencia de nuestros líderes.

Todo ello me lleva a reflexionar sobre la necesidad de la coherencia, la humildad y la honestidad en nuestra vida. Es decir, creo que hoy más que nunca son necesarias personas íntegras, que nos ayuden a volver a tener fe en las instituciones y borren de nosotros la extendida creencia de que «toda persona tiene un precio». Es cierto que la coherencia total es muy difícil, puesto que no debemos de olvidar que somos de barro y en muchas ocasiones nuestras obras están lejos de nuestras palabras. Sin embargo, creo que esto debería enseñarnos a ser más humildes y más honestos. Es decir, a fundamentar nuestros principios y programas no tanto en la descalificación del otro, cuanto en la potencia de nuestras acciones sinceras. Y, tampoco estaría demás que nos ayudase a aprender que, aunque el ideal es no fallar en nuestras convicciones y principios, si alguna vez caemos o nos equivocamos, es mucho mejor asumir el error que intentar taparlo a cualquier precio. Dani Cuesta, sj (pastoralsj.org)

Educar: generar talento, pero ¿para qué?

La educación, dice Marina, es generadora de talento, entendido como el buen uso de la inteligencia. ¿Son nuestras escuelas entornos de aprendizaje que alienten y faciliten la generación del talento individual y grupal de nuestros alumnos? Es difícil hallar una única respuesta a esta cuestión, pero en cualquier caso, hay evidencias que manifiestan que tenemos margen para la mejora.

No obstante, la pregunta que me hago es sobre la finalidad que perseguimos con la educación, o dicho de otro modo sobre ¿qué entendemos por el buen uso de la inteligencia?

En ésta reflexión educativa podemos aportar diferentes perspectivas que consideren la didáctica, la psicología y la pedagogía, pero sin la antropología no podremos responder a la pregunta sobre el buen uso de la inteligencia. Centrar la renovación educativa exclusivamente en los avances en la neurociencia y en la psicología supone presuponer que tenemos una respuesta válida y asumida a nuestra pregunta. Hacerlo presupone que se trata sólo de conocer con más detalle como aprenden nuestros alumnos y obrar en consecuencia.

Volviendo a la cuestión planteada, Marina acude a la historia para analizar las respuestas que ha ido dando la humanidad. En su análisis identifica elementos vinculados a la reproducción social, a la construcción personal, a la construcción de la convivencia, a la preparación para participar y progresar en un mundo acelerado y cambiante, a la preparación para el mundo laboral y a la educación para la felicidad.

Pero, ¿para nosotros cual es la respuesta? Para una escuela salesiana ¿cuál es la finalidad de la educación? Sin ánimo de agotar la respuesta, sí que me parece que la intencionalidad de todo educador salesiano debe ser la promoción de la plena realización humana y cristiana de las personas de nuestros alumnos. Nuestra antropología nace de la experiencia de la fe y del testimonio carismático de San Juan Bosco. Dios, como horizonte de vida para el joven, ilumina su auténtica verdad.  En el proceso de cambio que está viviendo la escuela salesiana debemos partir de estas finalidades educativas y pastorales que tienen plena vigencia.

Por otra parte, cualquier cambio, también el educativo, debe ser sistémico, es decir, debe ir de las personas a los sistemas y de éstos a las personas. En nuestras casas la educación se inicia dando la palabra a los jóvenes. Toda propuesta educativa que quiera ser exitosa, que aspire a transformar la vida de las personas, debe nacer del encuentro con los alumnos. Hoy es prioritaria la presencia activa de los educadores en los espacios que frecuentan los jóvenes. El cambio debe ser desde ellos, con ellos y para ellos. Son nuestro presente y el futuro de la sociedad.

CARLES RUBIO / Escuelas SMX / pastoraljuvenil.es

África: el continente de los jóvenes y de la esperanza

Misiones Salesianas (salesianos.info)

África nos hace hoy una llamada de atención: es su día. Sin embargo, deberíamos tener más en cuenta este continente tan cercano a nosotros y a la vez tan desconocido. Siempre se destaca lo negativo (guerra, hambres, enfermedades…), pero África es ante todo un continente joven con una variedad inimaginable de paisajes, etnias, lenguas… y en el que los misioneros salesianos trabajan en la mayoría de países para contribuir a las posibilidades de desarrollo de su población gracias a la educación.

África es la cuna de la humanidad, el tercer continente más extenso del planeta y el que más países tiene: 54. Con casi 1.200 millones de habitantes, es también el continente más joven del planeta, pero en esta parte del mundo sólo destacamos que hay guerras, enfermedades, sequía, hambre y corrupción. Sin embargo, África tiene todo tipo de recursos naturales, la media de hijos por familia son 6, hay más de 3.000 grupos étnicos distintos y se hablan más de 1.500 lenguas… y es que la mayor riqueza de África es su gente.

En los años 70 los Salesianos llevaron a cabo el ‘Proyecto África’, que ha significado la acción más importante llevada a cabo por la Iglesia en este continente al pasar de estar presentes en 6 países a hacerlo en 43 con la llegada a Malawi este año. Más 1.200 salesianos, 100 escuelas, 80 centro de formación profesional, 29 centros de acogida a niños en riesgo, 200 centros juveniles, 7 centros de trabajo con refugiados, 10 hospitales o dispensarios médicos y 4 radios comunitarias son algunos de los datos de la acción de Salesianos en África.

En algunos países, como en República Democrática del Congo, los Salesianos llevan más de un siglo trabajando al lado de la población, porque ésa es la base del trabajo de los misioneros, estar siempre junto a los que más necesitan ayuda. Ha habido guerras, epidemias, hambrunas y desastres naturales, pero los Salesianos siempre han estado ahí y continúan estando al lado de los que más sufren cuando el foco de la noticia se traslada de lugar.

En el día en que se conmemora el 55 aniversario de la fundación de la Organización de la Unidad Africana, hoy denominada Unidad Africana (UA), recordamos todo lo bueno que tiene África y todo lo que hay que mejorar para que pueda desarrollarse con todo su potencial y sin la intromisión de naciones que sólo buscan intereses económicos. Gran parte de su población continúa necesitando ayuda, pero la alegría de sus gentes, la esperanza en el futuro y los ojos de sus niños denotan que es un continente joven, vivo y con enormes posibilidades.

“Eduquemos a jóvenes conscientes, competentes, corresponsables y pro-activos”

Marian Serrano (salesianos.info)

Durante su visita a Pamplona para predicar la novena de María Auxiliadora, hemos tenido la oportunidad de conversar un rato con Pascual Chávez Villanueva, Rector Mayor emérito de la Congregación Salesiana, queríamos saber más de su persona, su vida, lo que piensa y hemos hablado de la situación actual en el mundo, de cómo educar, de cómo él se mueve en las redes sociales y de la importancia de la comunicación.

Más de 11.000 seguidores en Twitter ¿cuál es su relación con las Redes Sociales?

Uso WhatsApp y twitter. De Facebook tuve una página cuando era Rector Mayor, que todavía está ahí, cuando terminé como Rector Mayor la dejé, Ángel (actual Rector Mayor) inicialmente siguió esa misma página y todos los seguidores en Facebook pasaron a serlo del nuevo Rector Mayor.

En twitter cada día pongo 3 mensajes en inglés, italiano y español. Pero sobre todo me gusta estar en comunicación, me gusta interactuar. Evitar que la comunicación sea unilateral, que sea verdaderamente una comunicación.

¿Eso sería para lo que se han creado las Redes Sociales?

Lo que ocurre es que muchas de las veces solo se tratan de mandar mensajes y lo que yo busco en mi participación en Redes Sociales es una doble finalidad: iluminar la mente para hacer bueno el corazón.

¿Para eso hay un proceso?

Eso es. No me gusta reenviar mensajes sólo por el hecho de que me los mandan. Si no me identifico no lo mando, y para enviarlo ofrezco con él una clave de lectura, lo hago mío y decido qué quiero comunicar con ese mensaje.

Es la riqueza de uso de las Redes Sociales

Claro, pero el problema es que …no hay una comunicación real. Hay una indigestión de mensajes, sobre todo con mucho narcisismo. Predomina el “like”, me gusta no me gusta…y sobre todo si gusto o no gusto…. Por eso creo que lo importante es lo que cada uno tiene en la mente y lo que quiere comunicar.

Pascual Chávez es conocido como alguien que desde el principio entró en las Redes Sociales cuando era Rector Mayor de la Congregación Salesiana. La razón la da él mismo “porque soy alguien que siempre quiere comunicar. Yo he usado mucho la televisión, en mis tiempos de Rector Mayor me seguían a todas las partes el equipo de audiovisual que los salesianos tenemos en Turín, esto permitía que fuera muy conocido el trabajo de la congregación en el mundo, aprovechando las visitas que yo hacía, nos dio una difusión increíble. Por ejemplo, en Italia había 40 canales que pasaban nuestros productos porque eran muy buenos productos, bien hechos y con un mensaje que contar.

Al finalizar su servicio como Rector Mayor de los Salesianos se puso a disposición de la Congregación, las Hijas de María Auxiliadora, la Familia Salesiana y la Iglesia en general “normalmente para acompañar espiritualmente en ejercicios, conferencias, novenarios”.

¿Cómo prepara sus propuestas? Estoy siempre leyendo. Compro los libros que van emergiendo para estar actualizado.

¿Lee los libros en su idioma original? Puedo leerlos en inglés, español, francés, italiano, alemán. Siempre es más rico, aunque ahora hay traducciones muy profesionales y fiables, se pueden tener versiones muy buenas. Para tener una visión del mundo, perfecto. Otra cosa es si quieres hacer un trabajo de investigación, para eso hay que ir a las fuentes originales, pero si no, no es necesario. Leo mucho, me intereso mucho por lo que pasa.

Nos cuenta que tiende mucho a hacer análisis “sobre todo de la realidad social, eclesial, cultural para saber qué está emergiendo en el tiempo en que vivimos: tanto desafíos  como oportunidades y pensar en cómo responder”.

La conversación es muy clara, las propuestas de vida y educativas que nos hace son evidentes desde un análisis exhaustivo de la realidad, nos surge la duda ¿cómo funciona su cabeza, cómo hace para analizar todo con tanta claridad y con propuestas tan convincentes?

Lo cierto es que siempre he tenido una sensibilidad muy grande por lo que pasa, siempre he tenido el interés por saber en qué mundo estoy viviendo y qué estoy haciendo yo en el mundo y al mismo tiempo tratar de decir que es lo que estoy llamado a hacer en este contexto y…actúo.

¿Y cómo ve la realidad actual?

Desde el punto de vista social a nivel mundial existe un problema muy serio, la falta de una gobernanza a nivel mundial, lo que está permitiendo una exhibición de fuerzas de los que tienen más poder, sea Estados Unidos, China, Rusia…que hace muy difícil llegar a ningún acuerdo. Un ejemplo: Rusia se apropia ilegítimamente de Crimea, sin que la Unión Europea a la que pertenece Ucrania no diga nada. No puede decir nada, no la puede contrarrestar.

Luego esta todo el problema de Taiwan en relación con China. China que además está en conflicto con Japón por las islas Kuriles… y con el mar de la China y que se extiende prácticamente hasta Singapur. Toda esta situación está haciendo al mundo muy frágil, el Papá Francisco habla desde hace mucho tiempo de una guerra mundial en pedazos: si ves el medio Oriente ¿cómo es posible que una guerra tan localizado como es la de Siria, después de 6 años no se logre concluir? ¿quién promueve al ISIS? ¿Quién combate al ISIS? ¿Quién apoya a los rebeldes, quién combate a los rebeldes?

Esta situación es triste, dolorosa y peligrosa. Ahora con todos estos nacionalismos, comenzando con el de Trump, de decir que Estados Unidos tiene que llegar a ser el número uno de nuevo, que es un desafío hasta incluso militar. Estamos en una carrera armamentística de nuevo, que comienza con la guerra comercial. Por ejemplo, los impuestos que Estados Unidos ha puesto a los países con quienes tiene un déficit comercial: China, México y Alemania, también para toda Europa y así sucesivamente…

Aunque también hay cosas positivas: la sensibilidad para los derechos humanos, una mayor valoración de la mujer… pero al mismo tiempo hay unos desequilibrios económicos escandalosos: grandes fortunas frente a mil millones de personas que se mueren de hambre, la supremacía del capitalismo que genera no ya excedentes económicos, sino excedentes sociales: personas descartadas, racismo, cómo sigue cambiando el medio ambiente por la falta de responsabilidad y estamos “terminándonos esta casa que el Señor nos ha dado”. Son desafíos muy grandes.

¿Cómo educadores qué podemos hacer? ¿Cuál es nuestro papel? Hay que tener una visión global del mundo y eso es importante, para no ser miopes y una visión de dónde estoy viviendo y en qué momento y al mismo tiempo actuar localmente: “yo no puedo resolver los problemas, pero sí de dónde estoy: con mis actitudes, mis opciones, con mi forma de organizar la vida”.

La pregunta que nos tenemos que hacer ¿qué tipo de chicos y chicas quiero que salgan de mis colegios? Y yo creo que debemos hacerlos conscientes, qué sepan en que mundo están viviendo, cuáles son los desafíos que tiene, cuáles las oportunidades. Lo segundo, muy competentes porque si no lo son es inútil que piensen que porque son buenas personas van a tener un lugar en una sociedad que los califica por si están o no a la altura de lo que se les pide. Les hacemos un flaco favor cuando no los preparamos. Tenemos que conseguir que se sientan corresponsables. En el pasado en la educación quizá promovimos mucho el éxito personal, hoy hay que educar a jóvenes para que formen parte de una ciudadanía pro activa, que busque el bien común, donde no simplemente nos sintamos bien personalmente, nos autoafirmemos. Hay que conseguir tener una visión de una gran corresponsabilidad.

¿Fácil? (sonríe) claro que no, porque hoy en día impera un individualismo en el que incluso hablar de solidaridad resulta amenazador ¿por qué tengo que compartir con otro lo que tengo? En la actualidad no se habla de igualdad, ni de fraternidad, se “juega” a los niveles más bajos, no a los más altos.

Esto es nuestro mundo y, obviamente, en una sociedad cada vez más tecnificada viene una racionalidad que es de tipo pragmático: lo que importa es que funcione, que sea productivo, con los menos recursos posibles y ganar lo más que se pueda. Ahí toda la parte humanitaria no tiene lugar.

¿Entonces, cómo hay que educar hoy? Hay que educar el corazón de la gente, no solamente el cerebro.

¿Cómo se lo contamos a los jóvenes?

Aquí viene la propuesta educativa. No me basta con tener una estructura moderna, nueva, el problema es cuál va a ser el proyecto educativo que yo quiero, por eso decía el otro día en la puesta de la primera piedra de Salesianos Pamplona ¿cuál es el perfil de salida de los chicos que yo quiero que salgan de este centro? Porque eso es lo que legitimará y justificará una inversión tan grande, son millones de euros los que costará el edificio, y no es para sacar dinero, no es para especular, para esto está la bolsa.

En la propuesta educativa lo primero hay que hacer es creer en los jóvenes. Debe haber una alianza educativa entre Estado, Familias e instituciones. Sin esto no hay educación. El Estado tiene que garantizar la educación para que las familias puedan elegir dónde educar a sus hijos, no siempre hay estas posibilidades.

Luego los padres de familia no tienen que entender la escuela como la agencia donde descargan su responsabilidad de estudiar, el primer educador debe ser el padre o la madre de familia y tiene que identificarse con la propuesta educativa del centro…no tiene que estar enfrentado.

Sin una alianza educativa es muy difícil por eso desde hace muchos años se empezó a hablar de Comunidad Educativa. La cadena de transmisión de valores quedó rota, antes teníamos una visión monolítica de la sociedad que hoy no existe. La familia era la que comunicaba los valores fundamentales de la persona, la escuela, la iglesia y el oratorio los desarrollaban, la sociedad los tutelaba. Hoy los problemas comienzan en la familia, no solamente no hay valores, sino que con frecuencia hay experiencias muy duras para los chicos.

Ese chico llega a la escuela y en la escuela lo que interesa es el cumplimento de un curriculum académico que le va a pedir el Estado ¿a quién le interesa la persona? A ninguno, aparentemente a todos, pero en el fondo a ninguno y en este sistema prevalece la disciplina y el rendimiento académico.

Y luego el chico o la chica no necesita ir a la sociedad para que les tutele. Tienen un Smartphone y el mal y el bien le llega por ahí, desde sus teléfonos, ahí están sus referentes.

¿Tenemos la batalla perdida?

Los jóvenes no identifican su educación con la escuela, no se identifica con tener profesores, entrenadores… el educador tiene que ser una persona que logra ganarse su confianza, que le merece credibilidad, que le abre el corazón y por lo tanto el maestro se convierte en un referente y le puede pasar, no solamente lo que sabe de física, de química, de historia…le podrá pasar la visión de mundo que tiene…ahora esa visión del mundo viene del continente digital.

El problema es que hoy en día quien está plasmando la forma de pensar está en “internet”. Antes pensábamos que era una grandísima base de datos de la que te podías servir, hoy no es así, se convierte en una agencia educativa mucho más poderosa que cualquier escuela.

¿Cuál es el papel de los educadores?

Debemos formar para el uso de estos medios…estar ahí y formar. ¿cómo es posible que el sr. Bill Gates diga que a su hijo no le da un Smartphone antes de los 13 años? y es un hombre que sabe de lo que habla porque es el propietario de Google y no usan el ordenador más de tres horas al día. Educar en el bueno uso para evitar lo que ya existe: la dependencia de estas herramientas…

Uno de los grandes problemas que están viviendo los jóvenes de hoy es la soledad en la que viven. Nosotros teníamos familias con más hermanos y hermanas. Ahora suelen ser familias de un hijo, que llegará a casa sin que haya nadie que lo espere, todo el mundo tiene llave, en lo que lo más normal es que use la comunicación virtual, para ellos estar conectado es una forma de ser y las relaciones “virtuales” y cómo se gestionen es muy importante.